Fecha
14 de mayo de 2026
En una columna publicada en el Diario Estrategia, Alfredo Barriga abordó los desafíos que plantea el creciente uso de la inteligencia artificial y advirtió sobre el fenómeno de la “rendición cognitiva”, concepto que describe la progresiva sustitución del razonamiento humano por respuestas automatizadas generadas por sistemas de IA.

En el texto, Barriga sostuvo que la inteligencia artificial ya no solo automatiza tareas, sino que comienza a reemplazar procesos mentales vinculados al juicio y al pensamiento crítico. A partir de un análisis publicado por The Economist, explicó que el riesgo radica en que las personas deleguen crecientemente su capacidad de analizar y cuestionar, debido a la rapidez y aparente eficacia de las respuestas generadas por máquinas.

Asimismo, señaló que diversos estudios recientes muestran que las personas tienden a confiar en respuestas producidas por inteligencia artificial incluso cuando contienen errores, especialmente quienes verifican menos la información. En ese contexto, citó investigaciones de Wharton que identifican este fenómeno como una sustitución gradual del razonamiento propio por la validación automática de sistemas algorítmicos.

La columna también abordó las implicancias de este escenario en ámbitos como la educación, el trabajo y la política. Según expuso Barriga, el uso indiscriminado de herramientas de IA podría debilitar capacidades analíticas, reducir la deliberación y fomentar una dependencia intelectual cada vez mayor.

Junto con reconocer el potencial económico, científico y productivo de la inteligencia artificial, el autor planteó que el principal desafío será evitar que la comodidad reemplace la comprensión y el pensamiento autónomo. En esa línea, afirmó que el debate regulatorio no debería centrarse únicamente en materias como privacidad o competencia, sino también en cómo preservar capacidades humanas fundamentales en una sociedad crecientemente mediada por asistentes inteligentes.

Finalmente, Barriga advirtió que una sociedad que delega completamente su razonamiento podría volverse “más eficiente, pero también más manipulable, más conformista y, en última instancia, menos libre”.

Lee la columna en el siguiente enlace.

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