En la columna, el profesor sostuvo que estas tecnologías no frenan por sí solas el aprendizaje, sino que evidencian las debilidades de los sistemas educativos. “La IA ayuda a producir, pero no necesariamente a retener”, indicó Barriga, quien además advirtió que los estudiantes que delegan excesivamente sus tareas pueden aprender menos.
El profesor UDP también destacó la importancia del acompañamiento docente para orientar el uso de estas herramientas. En este sentido, señaló que “la brecha no es tecnológica; es pedagógica”, ya que la IA puede contribuir al pensamiento crítico cuando se utiliza para evaluar argumentos, comparar perspectivas, explorar ideas y recibir retroalimentación.
En esa línea, advirtió que la falta de orientación y de políticas públicas podría profundizar las brechas educativas, especialmente en América Latina. De esta manera, planteó que Chile debe avanzar hacia un marco nacional que contemple capacitación docente, estándares, criterios de evaluación y resguardos éticos.
A modo de conclusión, el académico enfatizó en que la discusión debe centrarse en el tipo de aprendizaje que se busca, y en el propósito que tendrá la inteligencia artificial en el sistema educativo.“La IA no es el problema; la ausencia de política pública es el problema”, finalizó.
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