En una reciente columna publicada en Diario Estrategia , titulada “Aprender a descubrir de la mano de la IA” , Alfredo Barriga , profesor de la Universidad Diego Portales, reflexionó sobre los profundos cambios que ha generado la irrupción de la inteligencia artificial generativa (IAG) en la forma en que las personas acceden al conocimiento.
Durante siglos, el descubrimiento fue un proceso lento, físico y muchas veces frustrante , marcado por la lectura, la búsqueda en bibliotecas y la reflexión pausada. Sin embargo, con la llegada de herramientas como ChatGPT, Copilot, Gemini y Claude , este proceso ha mutado hacia una experiencia inmediata, interactiva y expansiva .
Barriga sostuvo que la inteligencia artificial no ha eliminado el acto de descubrir, sino que lo ha transformado en una experiencia iterativa , en la que cada respuesta genera nuevas preguntas. “La IA no reemplaza mi trabajo. Lo potencia”, afirmó el académico, compartiendo su experiencia personal de trabajo con Copilot, al que describió como un compañero de escritura y de ritmo narrativo .
A juicio del académico UDP, la IAG se comporta como una “prótesis cognitiva” , en palabras del sociólogo Bernard Stiegler, permitiendo pensar desde ángulos impensados y acelerar los procesos creativos y de investigación. No obstante, advirtió que su verdadero valor solo se manifiesta cuando hay un humano dispuesto a cuestionar, explorar y profundizar .
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