En una reflexión publicada recientemente, Alfredo Barriga, docente de las Escuelas Vespertinas de la Universidad Diego Portales, analizó el estado de avance del uso de inteligencia artificial (IA) en las empresas chilenas, a partir de dos artículos divulgados el jueves 27 de marzo: uno de El Mercurio, sobre intenciones de inversión en IA, y otro de McKinsey, enfocado en el caso de la empresa SQM.
El profesor valoró el caso de SQM como un ejemplo concreto y exitoso de implementación tecnológica en Chile, destacando que su transformación comenzó hace una década con un proyecto de lean management que evolucionó hacia un cambio cultural profundo, incorporando tecnologías digitales y herramientas de IA. Este enfoque permitió mejoras significativas en productividad, seguridad, eficiencia energética y calidad de productos.
Entre los resultados destacados por McKinsey se encuentran la reducción de stocks en un 45%, del consumo de energía y materias primas en un 37%, y un aumento del 355% en la producción de litio, gracias al uso de modelos de IA que optimizan procesos complejos y permiten detectar patrones anteriormente invisibles.
En contraste, Barriga señaló que la mayoría de las empresas chilenas aún se encuentran en etapas tempranas de adopción de IA, principalmente centradas en la IA generativa, que si bien es una tendencia emergente, aún está lejos de las aplicaciones operativas más avanzadas como las implementadas por SQM. Según la encuesta citada, un 72% de las empresas están en fases iniciales, y solo un 6% se considera líder en adopción.
El docente hizo un llamado a trascender los proyectos puntuales y a diseñar estrategias robustas de datos y analítica, con el objetivo de convertir a las organizaciones en empresas “data driven”. En sus palabras, “es allí, más que en la IA generativa, donde se encuentran las mayores bolsas de valor como las que ha encontrado SQM”.
Finalmente, Barriga expresó su deseo de que más empresas chilenas logren alcanzar estándares de innovación y eficiencia que capten la atención de referentes internacionales como McKinsey, demostrando que en Chile también se pueden liderar transformaciones tecnológicas profundas y sostenidas.
Lee la columna en el siguiente enlace.