En su reflexión, Barriga sostuvo que el debate sobre la inteligencia artificial debe trascender sus capacidades técnicas para considerar los valores que incorporan los modelos y cómo estos pueden influir en las decisiones de personas, empresas e instituciones. Asimismo, advirtió que los sistemas de IA no son neutrales, ya que reflejan las prioridades culturales y los criterios con los que fueron diseñados y entrenados.
El académico también destacó la importancia de que las organizaciones evalúen los principios que guían la implementación de estas tecnologías y planteó la necesidad de avanzar hacia una inteligencia artificial más transparente, plural y sometida al escrutinio democrático. Finalmente, sostuvo que Chile tiene la oportunidad de contribuir a una discusión que sitúe la dignidad humana, la libertad y la diversidad de convicciones en el centro del desarrollo de estas herramientas tecnológicas.
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